¿Alguna vez has visto un bolso y reconocido la marca sin necesidad de leer su nombre? Eso es lo que nos dejó la logomanía.
Durante décadas, las marcas de moda han utilizado sus logos como una forma de identidad, pero hubo un momento en el que llevar una marca ya no significaba simplemente reconocerla: significaba mostrarla. Así nació la logomanía llegó como parte de una tendencia en la que el logo se hizo mucho más visible y en ocasiones repetitivo, haciéndolo el protagonista de la pieza.
Comenzó como un cambio importante en los 80s y 90s, en donde las marcas empezaron a usar su logo como el protagonista. Lo incorporaron como un patrón repetitivo en sus textiles, materiales, etc. En ocasiones, haciendo de este algo grande y llamativo con el objetivo de que las personas reconocieran que pertenecían a cierta firma instantáneamente.
Ya no solo se trataba de estar a la moda, también de mostrar un estatus social. Pero bueno, ¿quién no querría seguir las tendencias de esas décadas? Yo sí.
El ¡boom! de la logomanía
Creo que a la mayoría nos encanta lo que tiene que ver con la década de los 2000. Todo gritaba ¡moda!. Fue ahí cuando la popularización de la logomanía se volvió evidente.

La mayoría recordamos o hemos visto fotos de celebridades como Paris Hilton, Kim Kardashian y Britney Spears haciendo apariciones públicas con cinturones, prendas, bolsos, etc. en los que el logo de la marca era el centro de atención. No existía Instagram y mucho menos TikTok, así que con ayuda de los paparazzis, las revistas y los periódicos, las imágenes llegaron a los ojos de todos, el auge de la logomanía comenzó.
¿Pagar por anunciar una marca de ropa? Creo que ya era algo absurdo, no hacía falta decir o mencionar “tal celebridad nos compartió que su bolso era de la marca…” Porque no existía una necesidad de mencionarlo, las imágenes hablaban por sí solas.

Una de las colecciones que marcó esta tendencia fue la Primavera/Verano 2003 de Louis Vuitton. Los diseñadores Marc Jacobs y Takashi Murakami hicieron una colaboración para la firma, transformando el logo en algo mucho más juguetón, lleno de colores vivos y elementos ornamentales. Esto creó un antes y un después para la firma. Fue un momento importante para la logomanía. El logo se convirtió en el protagonista del diseño y las personas comenzaron a verlo como algo mucho más divertido y cercano a la cultura pop.
La pantalla como manual de moda
Cuando pensamos en la época de los 2000, lo primero que se nos viene a la cabeza es el maximalismo, lentes llamativos, cinturones, prendas sobre prendas, bolsos ostentosos y todos los colores que nos podamos imaginar. Un claro ejemplo de este estilo es la vestimenta que llevaban las actrices en las películas más emblemáticas de la época.

Imagínate ser una adolescente a inicios del siglo XXI y tener como referentes de moda películas como ‘Mean Girls‘, en donde normalizan las jerarquías en una escuela y usan elementos como carteras Louis Vuitton para mostrar un estatus económico mayor. Desarrollando una necesidad de encajar y seguir la moda. Se volvió tan fuerte que en poco tiempo se comenzó a ver en todas partes.
Ni hablar de realitys como ‘The Simple Life’, que nos mostraba cómo era la vida de las celebridades. El show seguía a Paris Hilton y Nicole Richie, (dos jóvenes herederas de lujo) las cuales se volvieron iconos de la moda en el 2003. En ocasiones se vieron usando bolsos, prendas y accesorios con logos de casas de moda bastante reconocidas, como lo son Dior, Louis Vuitton, Chanel, Gucci, entre otras marcas de lujo.
Unos años después llegó a la televisión otro reality ‘Keeping Up with the Kardashians’, que a pesar de que la logomanía ya era una moda, hizo que prevaleciera por mucho más tiempo. ¿Publicidad? Sí. ¿Gratis? Para la marca, definitivamente.

¿La logomanía sigue entre nosotros?
Si algo nos ha dejado la logomanía es que los logos se han quedado como identidad en las marcas, en algunos de manera más discreta pero siempre conservando la esencia del logo. Los monogramas y patrones repetitivos continúan formando parte de prendas y accesorios en las casas de moda, sobre todo con la influencia de la estética Y2K, que nos ha acompañado bastante últimamente. No por nada dicen que la moda es cíclica, lo interesante es que, aunque las tendencias regresan, nunca lo hacen exactamente de la misma manera, siempre aparecen con nuevas propuestas e innovaciones.
Hoy en día el acceso a información es más rápido que nunca y las marcas usan esto a su favor. La logomanía y su impacto le enseñó a las firmas de moda que la publicidad de sus prendas es mucho más fácil si el logo es visible. Con las redes sociales y los medios digitales encuentran más fácil llegar a las personas. Esta es una de las grandes razones por las que los logos llamativos o repetitivos siguen formando parte de la moda al día de hoy.

La logomanía no desapareció, se transformó. Un ejemplo claro es la colección masculina Primavera/Verano 2027 de Louis Vuitton, en donde se puede notar cómo han adaptado sus diseños al cambio generacional. El diseñador Pharrell Williams incorporó influencias como el streetwear, el surf y el skate a los looks manteniendo el lujo de su marca, mostrando cómo el logo sigue siendo y seguirá siendo parte de su esencia e identidad.
En la actualidad el logo no dejó de ser protagonista, solo aprendió a compartir escena con el diseño. | #KaVolta 🤍, por Karla Saracho.