De lo cotidiano a lo icónico, hay objetos que simplemente entran a nuestra vida. Sin pedir permiso, no lo elegimos, ni los buscamos solo de una u otra forma llegan a nosotros. Las bolsas de reúso sin duda son uno de estos objetos.
En casa tenemos más de una y aparecen en nuestra vida después de una compra. A veces solo las guardamos en un cajón, otras veces las acumulamos junto con más bolsas en nuestro espacio para el súper. O las encontramos dobladas en la cajuela del coche o en un espacio abandonadas entre lo útil y lo prescindible, pero siempre están ahí formando parte de nuestra rutina diaria.
¿Cuál es su función?
La función de las bolsas de reúso es clara, sustituir las bolsas de plástico desechables. Esta es una solución práctica y más amigable con el medio ambiente pero con el tiempo estas han evolucionado y han tomado significado propio hasta convertirse en algo más complejo.
Tu bolsa de reúso de confianza es un símbolo de hábitos, de identidad e incluso de estilo personal, como sucede con muchos objetos en la industria de la moda, lo funcional, rara vez se queda solo en eso.
¿Cómo llegan a nosotros?
Llegan a nosotros principalmente a través del consumo en supermercados, tiendas departamentales, ópticas o marcas de ropa, cada una con un estilo y versión propia. Algunas pueden ser rígidas, otras suaves y por supuesto que algunas más estéticas que otras. Pero comparten la promesa de durar más y es justamente en esta promesa donde comienza su transformación.
Aunque estén diseñadas para reutilizarse, la realidad es que muchas veces no lo hacemos tanto como creemos. Sólo las acumulamos y las olvidamos para reemplazarlas por otras diferentes cada que hacemos una compra nueva. Es aquí donde noto una contradicción interesante: ¿Cómo es que un objeto creado para combatir el consumo desmedido termina formando parte de él? Es justo en medio de esta contradicción donde nace la oportunidad de resignificar.
¿Cómo resignificar mi bolsa de reuso?
Resignificar tus bolsas de reuso, implica cambiar la forma en la que las vemos. Ya no como un objeto secundario o desechable, sino como un elemento con potencial, esta puede convertirse en tu tote bag del diario, en tu bolso de trabajo o en un complemento para tu outfit. Incluso en un elemento que habla de quién eres y qué consumes. Es justo aquí donde la moda entra en acción.
Bolsa azúl de mueblería
Algunas de estas bolsas han trascendido su función original para convertirse en iconos. Un caso claro sobre esto es la famosa bolsa azul de IKEA, que comenzó como una bolsa resistente y económica para transportar tus compras y terminó por convertirse en algo que todos queríamos tener, su diseño simple, combinado con el color azul vibrante y su accesibilidad simplemente la volvieron tendencia. Fue su reinterpretación en el mundo de la moda, incluyendo las versiones de lujo y las colaboraciones inesperadas, lo que la posicionó como un símbolo.

Bolsa de reúso en la alfombra roja
Algo parecido sucedió cuando el cantante Paco Amoroso incorporó una bolsa de reúso del supermercado de lujo Erewhon a su estética durante una premiación. No sólo era un accesorio funcional, sino una declaración, un gesto que rompe la idea tradicional del lujo y redefine lo que puede considerarse de “buen gusto”. En este caso en particular, la bolsa dejó de ser un objeto utilitario y se convirtió en una extensión del estilo personal.

La bolsa de reuso de lentes
En México, este fenómeno también tiene sus propios referentes y nuestro máximo exponente sin duda son las bolsas de rehúso de Ben & Frank. Éstas han logrado posicionarse como algo más que un simple empaque, su diseño limpio y el material resistente han hecho que estén por todos lados. Llevar una de estas bolsas no sólo implica haber comprado unos lentes sino también formar parte de una estética específica: contemporánea, accesible y consciente.

Incluso las bolsas de FIL Guadalajara se han vuelto un objeto deseable y casi de culto en cada edición por que realizan varias versiones, las de prensa, las de invitados especiales, las de FIL Niños y las que se venden como souvenir.
Lo interesante de las bolsas de reúso es que se encuentran en un punto intermedio entre lo cotidiano y lo simbólico, son prácticas, pero también cargan con significados que van cambiando con el tiempo. Lo que antes era visto como una alternativa ecológica, hoy puede ser una declaración estética, y tal vez ahí radica su verdadero valor.
Siempre está la posibilidad de intervenirlas o de darles una segunda vida. Esto puede ser desde tu personalidad, desde lo creativo o desde tu necesidad de hacer las cosas diferentes, puedes bordarlas, pintarlas, agregarles charms o customizarlas.
Reutilizar no debería ser sólo una tendencia, sino un hábito, y para que este hábito sea real, es necesario hacerlo consciente. | #KaVolta 🤍, por Aria Balsi.