Cuando cumplí 40 años – como ya mencione en una publicación anterior – no sentí las dificultades emocionales que cuando cumplí 30. Fue más fácil y natural. Al paso de un año, comienzo a encontrarme contra dificultades físicas que básicamente me han obligado a mantenerme ejercitada.
Cuarenta y uno es un número que me resulta atípico y a veces hasta feo, estéticamente hablando pero me he ido dando a la tarea de entenderlo y saborearlo primero como numero y después como celebración de las cosas que he logrado a través del tiempo.
Nos acostumbramos a que los números pares sean los bonitos; mientras que los impares son como relegados y a pesar de que 41 me parece feo, mis números favoritos son impares.
Los 40 fueron geniales, empece a hacer ejercicio con mayor constancia, establecí la rutina de skincare ideal, hasta una para el cabello, la planeación de itinerarios también iba funcionando, hasta que un cúmulo de cambios desde hormonales hasta de vida fueron llenándome de estrés.
Ya había hablado de “La Perfecta”, pero esta vez, sintiendo que podía comerme al mundo… me atragante y atasque de la forma en la que no se hace.
Crisis de los 41
Oh no, no todo es dulce. Si a los 30 las rodillas te comenzaban a tronar… a los 40 comienzan a salir achaques. Si no son físicos, son mentales, y vaya definitivamente todos tenemos un poco de locos. Llega entonces La Crisis de los 41.
Y no, no me compré un Corvette rojo, ni tengo un novio nuevo.
Mis achaques aparecieron casi 2 meses después de mi cumpleaños. El estrés y la mala higiene de sueño (No más novelas Coreanas a las 4 de la mañana hasta que se besan los protagonistas) me llevaron a una crisis y bueno… taquicardia, estudios de sangre, electrocardiograma, presión elevada… Asustando a toda tribu, desde familia hasta amigos cercanos.
Llegó el tiempo de poner en práctica todo lo que había hablado (y escuchando) aquí de Salud Mental con anticipación. Terapia psicológica, escritura terapéutica, hablarle a las plantas, acercarme más a mis amigos y apoyarme en ellos, dormir bien, adiós pantallas, mucho menos café y… tomarme las cosas con calma (aunque estalles cada que alguien te dice relajate!).
Hola Ansiedad
Es un proceso que va comenzando para mi. Decidí escribir de ello porque una de las cosas que más me hizo sentir que era normal tener una crisis, fue escuchar o saber de otras personas tomando terapia, teniendo colapsos como el mio por estrés, y saber que de alguna manera no soy un bicho raro (o loco).
“Algunos se cortan el cabello, otros lo tiñen de colores… yo me desenrredo los nudos”.
Ana Volta, 2026
Otra de las razones importantes para mi de sacarlo en palabras es que entre el estrés y la carga de las otras cosas que quería hacer, me di cuenta que… no estaba escribiendo mi columna. «Lunes, ¡en tacones!» es uno de los espacios de escritura mas importantes para mi. En esta columna transmito quien soy, lo que siento y lo que pienso con mayor libertad. Aunque no siempre trate de mi, lo que sale acá ayuda como válvula de escape de presión.
“Para mi los nudos en el cabello son iguales que los nudos en la cabeza, hay que desenredarlos uno a la vez, con muchísima dedicación y cuidado… y cuando no se puede, entonces hay que cortarlos.”
Ana Volta, 2026
Esta crisis de los 41 ha servido para hacer una verdadera pausa y reflexión de quien soy, a donde voy, que quiero, y lo más importante: regresar a disfrutar lo que ya soy, de donde vengo, a donde voy y qué tengo. Veamos a donde me lleva esto de ponerme atención primero a mi. | #LunesEnTacones x Ana Volta 💜